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Las Necesidades del Pueblo y las elecciones municipales de noviembre de 2010

par Partido Comunista Paraguayo (independiente), 1.11.2010

El proceso de las elecciones municipales del 7 de noviembre pasado dejó enseñanzas muy profundas a las masas de todo el Paraguay.

La principal comprobación fue que todo el proceso eleccionario que comenzó mucho tiempo atrás estuvo concentrado en representar los intereses económicos y personales de sectores bien marcados dentro de los partidos de grandes latifundistas, comerciantes especuladores, contrabandistas y de agentes del capital extranjero, quienes dispusieron de todos los recursos necesarios para movilizar a la gente con promesas que no serán cumplidas.

 El Frente Guasú, dentro de sus posibilidades más limitadas, no hizo más que seguir esta misma conducta. No difundió siquiera un programa mínimo que contuviera la defensa de la soberanía nacional ultrajada, propuestas necesarios para movilizar al campesinado y mucho menos sobre la solidaridad con muchos gremios de obreros y empleados en luchas actuales. Su posición fue la de fender lo indefendible del gobierno de Lugo.

 Se presentaron candidatos nuevos de mayor confianza para la gente y en muchos casos ganaron, tal como el de Fernando de la Mora. En Coronel Oviedo surgió una alianza en la que en su programa planteó por primera vez una consigna por la defensa de la soberanía nacional, vinculadaa la falta de electricidad y con el costo exagerado que cobra la ANDE.

 Los partidos políticos trataron de hacer campaña de tipo unitario, con exaltación de colores, pensando en sacar provecho para las elecciones presidenciales del 2013, sin embargo fue tal la división interna y la pelea por los cargos, que los candidatos tuvieron más importancia a la hora de los votos. Después de las elecciones esta situación se volvió mucho más crítica todavía. En el Partido Colorado los candidatos aparecen ahora con toda claridad vinculados a intereses económicos concretos y pelean por ellos con alma y vida con miras al asalto del poder. Los casos de H. Cartes vinculado al lavado de dinero y otros grandes negocios de frontera, Zacarías Irún con los negocios de C. del Este y de soporte firme de hacendados brasileros y contrabandistas, otros vinculados con las construcciones del Estado, con los grandes latifundistas y con los funcionarios del Estado. En el PLRA la puja por los sectores del Estado y por los puestos es igualmente visible, Amarilla vinculado con licitaciones del Estado y con el transporte público, Efraín Alegre con los constructores de caminos y otras obras civiles y metalúrgicas. Como nunca los sectores políticos y sus representantes directos están identificados a los ojos del pueblo por sus intereses concretos. Todo el Estado nacional es una subasta pública y un trofeo. El pueblo observa casi sin esperanza y comienza a movilizarse y pasar a la lucha justo cuando se habla de “crecimiento”. Es esta la preocupación principal de los dirigentes de los partidos de latifundistas y burgueses. Que no haya una explosión popular. A medida que pasesn los meses esta contradicción entre los hechos y las promesas se agudizará mucho más. Los enfrentamientos entre sectores se harán más y más evidentes con la vista puesta en el botín de las elecciones presidenciales.

 Desde el año pasado hasta el 7 de noviembre –fecha de las elecciones municipales, se agudizaron conflictos obreros, campesinos y otros de interés nacional relacionados con el tratado antinacional de Itaipú, en una escala no muy grande todavía, pero sí lo suficientemente importantes para ver y analizar lo que en realidad ocurre en la base de nuestro país. (Ver al respecto otros artículos en este mismo periódico, que se refieren a luchas de masas y otros conflictos).

 Estos son sólo algunos de los hechos que agitan a nuestra nación, son las manifestaciones más salientes de la crisis económica y política que está en el fondo de todos los conflictos desde hace centenares de años, a pesar del crecimiento anunciado para este año y agudamente decreciente para el año que viene, Es la crisis de todo un sistema de producción, que ya no tiene solución.

En estos días han habido y hay muchas interpretaciones y juicios respecto de las causas de victorias y derrotas, posibles y existentes a raíz de las elecciones y sobre sus posibles efectos para las presidenciales. La mayoría de ellas dicen algunas verdades estimulantes, reflejan análisis que deben ser profundizados. Más que nunca antes la ciudadanía se muestra interesada en lo que va a pasar. Lo importante es desentrañar (ver) aquello que está oculto.

 La CEP (Conferencia Episcopal Paraguaya) se reunió el 5 de noviembre, muy preocupada por la situación general del país, en especial por el gran descontento de las masas populares y por el posible fracaso del candidato archicatólico Miguel Carrizoza, predilecto de la Curia. También por el hecho de que la alta jerarquía de la Iglesia ejerce una influencia significativa sobre el gobierno a través de Lugo (Monseñor con permiso del Vaticano) y de otros funcionarios eclesiásticos, con fracasos evidentes a los ojos de todos.

No hay que olvidar que la alta Jerarquía de la Iglesia y el Vaticano fueron los promotores del llamado “diálogo” nacional, destinado a atajar las luchas del pueblo por medio de acuerdos concretos del gobierno de Lugo con los dirigentes del Partido Colorado, PLRA, UNACE y Partido Patria Querida. Con la vista puesta en dismiunuir los enfrentamientos con el gobierno y para que éste llegara un poco mejor parado a las elecciones municipales. Este objetivo en realidad fue medianamente logrado al conseguir que M. Carrizoza fuera designado como Candidato de una alianza importante.

• La Carta pastoral emitida por la CEP después de su reunión contiene aspectos tales como una crítica a los procesos electorales de los últimos 21 años (es decir después de la caída de Stroessner por un cuartelazo preventivo) En realidad una forma de desviar las críticas sobre el gobierno de Lugo y repartirlas entre otros gobiernos anteriores.

• Una referencia sobre la necesidad de la “defensa de la soberanía territorial y energética nacional”.

• La necesidad de una “reforma agraria integral”, en contra del latifundio y por “la recupeación de las tierras mal habidas”

 Estos y otros aspectos señalados en la Carta Pastoral (Ver ABC del 6 de noviembre) son muy importantes porque reflejan el sentimiento y las necesidades de las grandes masas, que la alta jerarquía de la Iglesia ha podido comprobar.

Como era de suponer, todas las observaciones,críticas y propuestas no pasan de ser simples declaraciones, desde el momento que su objetivo es atajar la movilización de las masas. No hay una denuncia explícita al tratado antinacional de Itaipú. No acepta la necesidad de formar una amplísima alaianza patriótica para lograr su anulación. Lo mismo sucede con la consigna de la “recuperación de las tierras mal habidas” en la época de Stroessner y lanzada por el PCP (independiente) en 1976 acompañada de la necesidad del castigo a los torturadores y asesinos del régimen militar. Esta es una consigna que podría comenzar a hacerse con la condición de que se movilice en forma efectiva a las grandes masas campesinas, algo que aterroriza a los señores obispos con sólo pensarlo.

 La Carta Pastoral plantea en forma ambigua,como “solución” a estos grandes problemas de fondo, …la exhortación a la gente a participar en las elecciones municipales…

 Por otra parte entre las “RECOMENDACIONES GENERALES” para las elecciones, el Mons. Adalberto Martínez en representación de la CEP, recomiendaa a la gente que elija a aquellos candidatos que propongan las soluciones indicadas por los mismos candidatos, sólo para que participen, sin importar con qué programa, como si las elecciones por el sólo hecho de ser realizadas, fueran suficientes para producir los “cambios de fondo” planteados en la Carta Pastoral.

 Para la CEP, lo que importa sólo es la votación, la que al final consagrará nuevamente a los representantes de los partidos de grandes latifundistas y a los agentes del capital extranjero, quienes son los que tienen más recursos para movilizar a los electores (en realidad a mucho menos que el 50%).

 Las interpretaciones sobre las elecciones son muy diversas. Periodistas inteligentes buscan explicaciones apresuradas, que se relacionen con las elecciones presidenciales del año 2013. Otros escriben sobre la necesidad de futuras alianzas como único recurso para ganar en las elecciones. Se hacen análisis sobre porcentajes y se habla mucho de voto castigo, etc.

Lo que no se dice es que las grandes masas se orientan hacia un verdadero cambio a través de sus propias experiencias o luchas, que éstas se se desarrollan en parte con las masas que participan en las elecciones, y que lo hacen cada vez más sin distinción de partidos o colores.

No se dice que en las luchas la mayoría son colorados y también liberales, que a nadie se pregunta de qué partido es cada uno, Una razón es porque las directivas de sus partidos no les llegan hasta sus necesidades y porque en general los dirigentes de esos partidos son sus patrones y están en contra de sus luchas. Esta es la verdadera razón por la que hay poca participación ciudadana y falta de interés real.

Tampoco se dice que los programas que se presentan son de una pobreza lamentable, que no entusiasman a nadie, los propios dirigentes no se animan a prometer mucho porque están decididos a hacer lo menos posible, aspiran a ocupar puestos pagados, hacer negocios y nada más.

 Periodistas y políticos hablan de “voto castigo”, en el cual deberían estar englobados todas aquellas autoridades que participan de los tres poderes del Estado y que en gran medida cogobiernan con Lugo.

Aquellos que propusieron cambios, que deberían integrar un frente democrático en serio y no una alianza excluyente; quienes a la vez de hablar de “socialismo”, no defienden el interés nacional y no movilizan a las masas para la lucha por la recuperación de tierras mal habidas, han obtenido votos insuficientes pero se sienten contentos con eso. No se detienen a pensar que en su política de alianzas no se han diferenciado de los programas del PPQ o del PLRA. Las alianzas que lograron establecer hubieran servido a la causa del pueblo si sus propuestas hubieran sido progresistas, es decir, de lucha por la soberanía nacional, contra la política de empréstitos internacionales crecientes y de movilización de las grandes masas por sus reclamos más sentidos, codo a codo con otras fuerzas revolucionarias.

 En lugar de analizar estos graves problemas se felicitan por ser la “tercera fuerza electoral”, cuando podrían estar al frente de la unidad nacional por la soberanía y por las movilizaciones campesinas, sin que esto les hubiera impedido hacer alianzas en cualquier momento y lugar.

 Las tareas que se les plantean a los posibles integrantes del frente democrático debieran ser:

  • Establecer un programa mínimo democrático, independiente de las elecciones y de las posibles alianzas,

que contemple la lucha por la recuperación de la soberanía nacional en ITAIPÚ en primer lugar.

  • Proponer un programa agrario, que contemple en primer lugar la recuperación de las tierras mal habidas, especialmente de militares de la época stronista, la solidaridad con los asentamientos de campesinos legales o no. Las denuncias contra los crímenes y las agresiones de la policía y de los grupos de paramilitares organizados por latifundistas nacionales y extranjeros.

  • Solidaridad inmediata y completa con todas las luchas de obreros, empleados y profesionales de la medicina, con movilizaciones de apoyo.

  • Unificar las centrales sindicales en una sóla a partir de los sindicatos y gremios más grandes, fuertes y combativos.

 Con un programa y un plan de acción así se podrá pensar en elecciones presidenciales para el 2013, se podrán establecer todas las alianzas que sean necesarias sobre la base de necesidades nacionales concretas y no por puros objetivos electorales.

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