Usted está aquí: Inicio / 2012 / Carta de respuesta del Coordinador Principal de la ICOR a la organización miembro de la ICOR SMKC (República Checa)

Carta de respuesta del Coordinador Principal de la ICOR a la organización miembro de la ICOR SMKC (República Checa)

ICOR-ICC, 30 de noviembre de 2011

Queridas y queridos camaradas:

en marzo de este año, ustedes se negaron, por "consideraciones de principio", a apoyar la resolución de la ICOR que ha sido propuesta por el ICC de la ICOR, respecto al cierre de todas las centrales nucleares. Esta es una opinión de minoría, que sin embargo debe ser discutida de manera respetuosa.

Entretanto, el ICC de la ICOR acordó con el Comité de Coordinación de la ILPS (International League of Peoples Struggle) la realización de una campaña internacional de un año a favor del cierre de todas las centrales nucleares. Al elaborar una convocatoria conjunta también hemos deliberado nuevamente, en un debate intenso, todos los argumentos a favor y en contra del uso de la energía nuclear para la producción de electricidad. Ustedes pueden consultar la convocatoria en la página web de la ICOR.

No obstante, quisiera responder una vez más a sus objeciones más importantes:

1) ¿Es que el uso civil de la energía nuclear sólo debe ser rechazado bajo condiciones capitalistas?

Ustedes no niegan los problemas con el uso civil de la energía nuclear, pero los consideran en primer lugar una consecuencia de su manejo irresponsable por los monopolios energéticos, sólo interesados en el lucro, y sus gobiernos imperialistas, por ejemplo cuando en Japón fueron construidas centrales nucleares en zonas vulnerables a terremotos. Ustedes opinan que bajo otras condiciones sociales, un uso seguro de la energía nuclear sería posible y razonable, alegando la política nuclear de la antigua Unión Soviética.

Durante mucho tiempo, su punto de vista fue compartido por grandes partes del movimiento revolucionario. Desde los años 1930 hasta los años 1950, la idea de poder producir cantidades inmensas de energía con poco empleo de materias primas, fascinaba a políticos revolucionarios, pero también a físicos y técnicos progresistas en todo el mundo. Pero, ya después de las experiencias con la producción de armamento atómico y las consecuencias desastrosas de los bombardeos atómicos sobre Hiroshima y Nagasaki, también se escucharon voces premonitorias, por ejemplo de Albert Einstein, Robert Oppenheim y otros científicos responsables. Y la historia ha confirmado estas advertencias más que de sobra.

Mientras que los EE.UU. en un primer momento solamente usaban el descubrimiento de la fisión nuclear para la producción de armas atómicas, la entonces todavía socialista Unión Soviética, además de verse forzado al armamento atómico, fue el primer país del mundo en perseguir el uso de la energía nuclear para suministrar la población con energía eléctrica.

El 27 de junio de 1954, el primer reactor del mundo para producir electricidad se conectó a la red, en Obninsk, alrededor de cien kilómetros al sudoeste de Moscú. Aunque esto sin duda era un mérito tecnológico admirable y debía servir a la finalidad de la construcción socialista, tampoco la entonces Unión Soviética logró dominar los problemas fundamentales de la energía nuclear.

Al contrario: El 29 de septiembre de 1957 se produjo una grave catástrofe nuclear en Kyshtym. Un contenedor de 180 metros cúbicos de contenido altamente radiactivo explotó y liberó radiactividad cuya cantidad y cuyo peligro tenían la dimensión de la catástrofe de Chernóbil. Una zona de 23.000 kilómetros cuadrados fue contaminada. Más de 270.000 personas tenían que ser evacuadas y realojadas duraderamente, el ganado fue matado y enterrado, el suelo, donde esto fuera posible, arado. A nivel mundial, muy poco salió a la luz sobre las consecuencias que perduran hasta el día de hoy.

Esto todavía se habría podido clasificar en la categoría de falta de experiencias. Pero la historia de la producción de energía nuclear desde entonces demuestra irrefutablemente que ésta, con el nivel de ciencia y técnica que hoy está disponible y previsible, no es dominable. Es la obligación de cada revolucionario comprobar sus posiciones una vez adoptadas, de manera crítica y autocrítica, sobre la base de experiencias más recientes, y sacar consecuencias de ello.

2) La radiactividad supone un peligro permanente, también sin accidentes catastróficos

También en la naturaleza existe radiactividad – pero en concentraciones muy pequeñas. Sólo de la fisión nuclear originada artificialmente se generan grandes cantidades de isótopos que no existen en la naturaleza. Estos isótopos de los elementos químicos tienen carga radiactiva, o ya por sus propias características son altamente tóxicos.

Por principio no es posible separar absolutamente los procesos de la fisión nuclear del mundo exterior, porque siempre debe haber un intercambio con el ambiente.

Partículas radiactivas una vez liberadas en el aire, suelo o agua no vuelven a desaparecer así de fácil – los organismos biológicos los "confunden" con sustancias valiosas y los enriquecen, así que tarde o temprano siempre vuelven a aparecer también en la cadena alimentaria humana. Allí son la causa de graves enfermedades que a veces recién aparecen décadas después – y hasta pueden perjudicar el material genético.

Los valores límites, hasta las cuales un ser humano pueda absorber radiactividad sin ser perjudicado, muchas veces son establecidos arbitrariamente por la política nuclear burguesa – no existe radiactividad sin peligro. Esto no por último lo demuestran investigaciones intensas, de las que resulta inequívocamente que niños que viven en el entorno de centrales nucleares se enferman más frecuentemente de leucamia – aunque los valores límites de allá casi siempre están por debajo de las normas oficiales.

Inevitablemente, los técnicos y obreros en las centrales nucleares están expuestos a cargas peligrosas para la salud. Están particularmente afectados los obreros empleados para trabajos de manutención y limpieza, casi siempre jóvenes obreros temporales o subcontratados, quienes por ejemplo en Francia se llaman a sí mismos "carne de neutrones".

En la minería del uranio, los mineros allí empleados contraen pulmonía con extrema frecuencia, regiones enteras son contaminadas por la explotación abusiva.

3) El depósito de los residuos nucleares es un problema absolutamente irresuelto

Hasta el día de hoy – tampoco 60 años después del primer uso civil de la energía nuclear – no existe en ninguna parte del mundo un modelo ni aproximativo de qué pasará con las cantidades inmensas del residuo tóxico que aún emanará radiactividad después de 100.000 años. Hasta ahora, todos los depósitos han resultado absolutamente inadecuado ya después de poco tiempo, convirtiéndose en "bombas de tiempo" que contaminan ríos y aguas subterráneas.

Ningún revolucionario consagrado a los intereses de la humanidad puede aprobar la construcción de una sola central nuclear ni un día más de funcionamiento de las centrales nucleares, antes de que este problema para generaciones futuras sea realmente resuelto – y hasta ahora, no hay ningún indicio de que esto ocurra.

4) El peligro de graves accidentes aumenta sin cesar

Además de estar estrechamente relacionado con el armamento atómico, el uso civil de la energía nuclear ha causado una cadena hasta ahora ininterrumpida de graves accidentes y averías peligrosas que han sido sistemáticamente solapados o negados por los gestores. Las catástrofes más grandes ocurrieren en Three Mile Island (EE.UU.) en 1979, en Chérnobil (Ucrania) en 1986 – y ahora en marzo de 2011, en Fukushima (Japón), accidente cuya dimensión y consecuencias todavía no están abarcables.

Tampoco en el futuro, graves accidentes y catástrofes semejantes no se pueden descartar – al contrario: el riesgo crece. Cuanto más tiempo esté en función una central nuclear, tanto mayor es el riesgo de averías por fatiga de materiales, corrosión, etc.

Igual que con cualquier técnica manejada por el ser humano, ya pueden ocurrir equivocaciones y errores en la construcción y operación de una central nuclear – pero aquí, tales errores tienen consecuencias incontrolables. Por ejemplo, también en la extracción de materias primas o en la industria química suelen pasar accidentes que igualmente pueden tener graves consecuencias. Pero con diferencia a una catástrofe nuclear, éstos pueden ser contenidos más fácilmente y sus consecuencias por regla general permanecen limitados local o regionalmente.

5) La energía nuclear no aporta a la reducción de CO2 y es extremadamente cara

Aun si una central nuclear, una vez en marcha, expulsa relativamente menos gases climáticos nocivos que una central de carbón – la construcción, el transporte, el enriquecimiento de uranio y el depósito de residuos gastan enormes cantidades de energía, por lo cual las centrales nucleares no pueden contribuir de ninguna manera a la reducción del efecto invernadero. Además, la técnica de seguridad entretanto muy dispendiosa hace que la construcción y operación de las centrales nucleares sea extremadamente cara. De todas maneras supone la forma más costosa de producción de energía y solamente resulta lucrativa para los monopolios energéticos internacionales porque los Estados la subvencionan como ninguna otra forma de generar energía.

6) La construcción y el saber técnico de centrales nucleares son aprovechadas como posiciones de poder por pocos consorcios internacionales

En diferentes países, el uso pacífico de la energía nuclear también se fundamenta con que así se pudiera evitar la dependencia de potencias imperialistas y fortalecer la soberanía nacional. Así, el actual gobierno checo argumenta que a través de seguir reforzando la energía nuclear se quería sustituir la dependencia del aprovisionamiento con carbón, petróleo y gas desde Rusia.

Esto es engaño. Yacimientos de uranio sólo existen en pocos países, y la extracción y el enriquecimiento de uranio es dominado por unos pocos Estados imperialistas y consorcios . Además, un puñado de consorcios internacionales domina la tecnología nuclear a nivel mundial. Ellos benefician de la construcción y del equipamiento de las centrales nuclear y tampoco durante su operación en ningún momento están dispuestos a dejarse arrebatar sus conocimientos.

En Brasil y Argentina, por ejemplo, la que impulsa decisivamente la construcción de centrales nucleares es la filial del consorcio alemán Siemens, KWU. También después de la salida de la energía nuclear anunciada en Alemania, esta política es fomentada por el gobierno federal alemán con los llamados créditos Hermes.

La central nuclear en Temelín, Republica Checa (que está situada muy cerca de la frontera alemana y austríaca), de mala reputación por su propensión a las averías, es construida y operada en cooperación con el monopolio nuclear ruso, Rosatrom, y el gran consorcio estadounidense Westinghouse. Ellos nunca entregarán su completo saber por voluntad propia.

7) Un abastecimiento de energía de fuentes favorables al medio ambiente se puede realizar dentro de pocos años a nivel mundial

En su rechazo a la resolución de la ICOR, ustedes dudan de que sea posible un abastecimiento de energía seguro mediante energías alternativas, favorables al medio ambiente, y temen de que entonces, "media Europa tendría que ser inundada o equipada con molinos de viento."

Estamos de acuerdo con ustedes en que la alternativa a las centrales nucleares no puede ser la ampliación de centrales nucleares a base de la quema de fósiles como carbón o lígnito, gas o petróleo. El saqueo imperialista de los yacimientos mundiales de carbón y gas es extremadamente contaminante y realizado de manera contraria a la dignidad humana. No cabe duda de que la expulsión de CO2, relacionada con la quema fósil, es el responsable determinante del efecto invernadero y de la iniciada catástrofe climática, y que debe ser reducida urgente y drásticamente. Y, ¡esto sí es posible!

Incluso estudios burgueses serios demuestran lo que ecologistas ya defienden desde hace mucho tiempo: Toda la demanda energética de la humanidad puede ser satisfecha por viento, agua, residuos biológicos y sol. En un "plan para un mundo libre de emisiones", por ejemplo, un estudio de la Universidad Stanford demostró que con ruedas eólicas, centrales hidroeléctricas, uso de las corrientes mareomotrices, de la geotermia, así como de la energía solar a través de fotovoltaica o energía termosolar, será posible un abastecimiento completo hasta 2030. Solamente se consideraban tecnologías que ya en la actualidad están maduras y técnicamente probadas a gran escala. (revista Spektrum der Wissenschaft, diciembre de 2009)

El estudio también demuestra que el uso de la tierra por ruedas eólicas (aún mas cuando éstas son construidas en la mar) y técnica solar es mínimo.

Sin duda alguna es correcto protestar contra proyectos gigantescos para construir diques de contención que hoy día a veces son impulsados, porque éstos a su vez provocan grandes daños ecológicos. No obstante, las fuentes energéticas alternativas, al ser combinadas con posibilidades descentralizadas de almacenamiento, facilitan un abastecimiento energético compatible con el medio ambiente que a gran medida también sea regionalmente controlable Y aquí aún no se mencionó el gran potencial de ahorro frente al derroche de energía que se está produciendo ahora.

Por lo tanto, estamos seguros de que no está justificado su escepticismo hacia las posibilidades de la producción de energía compatible con el medio ambiente.

8) Es necesaria la resistencia coordinada a nivel mundial

Pero también sabemos que esto no puede ser impuesto sin la resistencia activa de las masas en todo el mundo. A esto también debe servir nuestra campaña conjunta con la ILPS. Por lo tanto, la resolución de la ICOR del 20 de marzo de 2011 dice lo siguiente:

"Sin consideración de los riesgos inimaginables los monopolios energéticos internacionales programan ... hasta el 2030 cerca de 400 nuevas centrales nucleares. No hay nada que probaría con mayor claridad que los monopolios internacionales están dispuestos con plena conciencia de caminar sobre cadáveres y contar con la destrucción duradera de regiones enteras o incluso continentes del planeta.

A esta política se debe poner fin con una resistencia coordinada a nivel mundial. Consecuentemente se debe plantear la pregunta: O el imperialismo destruye las bases vitales de la humanidad con una catástrofe ecológica global o el capitalismo será vencido y se restablece la unidad entre hombre y naturaleza mediante un nuevo auge en la lucha por el socialismo."

Queridas y queridos camaradas, estamos dispuestos con mucho gusto a ofrecer, también en su país, actos de información y de debate con ponentes expertos como están previstos en la campaña.

¡Me alegraría recibir una respuesta suya y les mando saludos cordiales y solidarios!

Stefan Engel

Acciones de Documento