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Declaración Katmandú

por la Convención Asiática por la Democracia y Contra el Imperialismo, 10 de junio de 2013

 

La que sigue es la resolución aprobada en la Convención Asiática por la Democracia y Contra el Imperialismo mantenida en Katmandú por el Comité de Coordinación Continental Asiática de la ICOR los días 8, 9 y 10 de junio de 2013 y que fue así aprobada por los partidos que más tarde mencionaremos. Por la presente hacemos un llamamiento a todos los partidos y organizaciones democráticos que estén de acuerdo con ella para que también la firmen y faciliten de esta forma su máxima difusión.

Vemos con alarma como los abusos del sistema imperialista crecen por todo el mundo. El imperialismo se encuentra en una crisis profunda. Es evidente que no ha sido capaz de salir de la última ronda de crisis que se inció con la crisis subprime en Estados Unidos. Todos los intentos de gestión de crisis, como los fondos de rescate, han fracasado.

El resultado de esta crisis es el aumento de la explotación tanto del ser humano como de los recursos naturales mundiales por parte del imperialismo cada día. Con ese propósito, todos los derechos democráticos, conquistados en duras luchas por la gente en todo el mundo y en Asia en particular, deberán ser aplastados. Se pretende cancelar todos los derechos de la mujer, de las minorías étnicas y religiosas, de los pueblos indígenas, de las llamadas castas y estratos inferiores. Las fuerzas religiosas fundamentalistas son desatadas. Junto con ello, el medio ambiente está siendo degradado hasta que no haya vuelta atrás. El imperialismo impone las plantas nucleares a la población asiática.

Reconocemos que la población de todo el mundo, especialmente del continente asiático, oponen una masiva resistencia contra esta creciente explotación. Comenzando por el gran levantamiento popular en Nepal contra la monarquía “ilimitada”, los movimientos de masas en una multitud de países como Túnez, Libia o Egipto han resultado finalmente no sólo con el derrocamiento de dirigentes despóticos sino también con el asentamientos de las bases para cambios fundamentales en la estructura social en sí misma. Sin embargo, en ninguno de estos países, incluido Nepal, los cambios estructurales básicos se han efectuado en realidad.

En muchos otros países de Asia están teniendo lugar asimismo luchas masivas por derechos democráticos de distinta índole. Esto lo comprobamos en la lucha del pueblo de Iraq y Afganistán contra la intervención estadounidense, la lucha del pueblo de Irán y Corea del Norte contra la amenaza de Estados Unidos de una operación militar la lucha del pueblo de Palestina contra la ocupación imperialista sionista, la lucha contra los dirigentes autocráticos de Oeste de Asia, la lucha por los derechos democráticos en Indonesia, la lucha por una auténtica democracia en Filipinas, la lucha para consolidar la democracia y hacer una Asamblea Constituyente y luchar contra el imperialismo y el expansionismo indio en Nepal, la lucha en Bangladesh que comenzó con la de Shahbag y ahora es llevada a cabo para mantener unas elecciones democráticas, las lucha del pueblo indio contra la corrupción y la salvaguarda de la mujer. Todavía hoy la gente de Turquía está reunida en la plaza de Taksim en pos de los derechos democráticos y para exigir la renuncia del gobierno autocrático del AKP. Expresamos nuestra solidaridad con todas estas luchas que prueban sin lugar a dudas que el pueblo asiático está combatiendo valientemente por sus derechos democráticos saliendo a las calles por cientos de miles.

Para triunfar en su empeño, todas ellas deben comprender la naturaleza del imperialismo bajo el neocolonialismo, además de reconocer que el imperialismo hoy día opera a través de instituciones como FMI, BM (o ADB en Asia), OMC, UN, etc. Deberán igualmente comprender que el imperialismo no siempre necesita recurrir directamente a intervenciones militares para derrotar los movimientos, pero sí pueden en muchos casos asimilarlos dentro del mismo sistema imperialista llevando a cabo meros cambios aparentes. Pronto dichas luchas tendrán que alcanzar la esencia del problema, es decir, la base misma del imperialismo. Tendrán que derrocar el sistema imperialista capitalista mismo en cada uno de sus países si quieren lograr cualquier cambio verdadero como lo aspiran las masas combatientes. De cualquier forma todas estas disputas están destinadas a permanecer grandes revueltas sin provocar cambios reales en la miserable existencia de la gente.

La forma de luchar contra el imperialismo y el expansionismo no es por tales o cuales dogmas religiosos, sino por medio de la más excelsa democracia, que podrá ser alcanzada solo en la lucha por el Socialismo. Hoy en día existen posibilidades de que la democracia sea extendida en su más pura expresión por todo el sistema. Incluso el crecimiento económico es imposible sin la participación democrática en el gobierno. Queremos así hacer un llamamiento a toda la población mundial, y de Asia más concretamente, para que eleven la lucha por sus derechos democráticos hacia la lucha contra el imperialismo y la pugna por una mayor participación democrática en el gobierno, lo que nos llevará finalmente a la consecución del Socialismo.

 



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