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Acerca de los movimientos democráticos

Resolución de la 2a Conferencia Mundial de la ICOR

 

La ola de protestas en 2011 que ahora es llamada "primavera árabe", aún no ha terminado. Actualmente ha adquirido formas enconadas, está atizando las contradicciones entre los imperialistas y también está desarrollando el peligro de divisiones. Como resultado de las insurrecciones de masas, en el mundo árabe cambiaron varios gobiernos durante los últimos dos años, en Egipto (dos veces), Túnez, o Yemen. Insurrecciones democráticas se descargaron en Baréin y Siria. Protestas masivas han estallado en Argelia, Iraq, Jordania, Kuwait, Marruecos y Sudán. En eso ni siquiera se han considerado las protestas masivas del 2013 en Turquía ni la revuelta en Malí.

No es que tales protestas estuvieran limitadas a los países árabes. Las protestas masivas en otros lugares muestran que se trata de un fenómeno omnipresente.

En un nivel diferente, en este periodo hubo protestas en Bangladesh contra el fundamentalismo islámico, así como en la India contra la corrupción y los asaltos contra las mujeres. Hubo revueltas en Brasil, Mauritania, el Sáhara Occidental, etc.

Todas estas protestas tienen en común que se dirigen contra la corrupción yabogan por la democracia. En casi todas estas protestas, se levantaron voces en contra de prácticas corruptas, aumentos de precios, desempleo, etc. y se atacaron prácticas autócratas y antidemocráticas y reivindicaron más derechos y libertades democráticos. En la mayoría de estas protestas se levantaron voces contra el capitalismo y contra el imperialismo. Al mismo tiempo está claro que el objetivo principal de ese movimiento todavía no es derrocar al sistema capitalista en su conjunto, sino primero eliminar a los gobernantes e instituciones autocráticos.

Al mismo tiempo también es una característica común de la mayoría de estos movimientos que, hasta ahora, en ninguno de estos países han llevado a algún cambio fundamental. En Nepal donde se pudo derrocar la dominación autocrática, en 2005, la situación ha alcanzado un punto crucial después de que el partido Congreso Nepalí llegó al poder en el 2013, y los comunistas se convirtieron en una minoría. En países como Egipto y Túnez, las fuerzas islámicas han tomado el poder. En Egipto fueron reemplazadas otra vez por un gobierno militar autocrático.

Todos estos movimientos significan que hay mucho descontento entre la gente. Ella aspira a una vida mejor y a sistemas más democráticos en sus países. El imperialismo ha alcanzado tal nivel que está dispuesta a salir a la calle, para luchar contra las consecuencias de la política imperialista.

Es la tarea de los comunistas estar con la gente en todos estos movimientos por la democracia. En la mayoría de estos movimientos, el papel de la izquierda es muy débil. Debemos intentar alejar estos movimientos de las alternativas burguesas y sectarias, y conducirlos hacia la verdadera democracia popular y el socialismo. Mientras tanto, las mismas fuerzas reaccionarias, islamista-fundamentalistas y proimperialistas, incluso con el pretexto hipócrita de luchar por "libertad y democracia", iniciaron movimientos reaccionarios de masas, tal como en Ucrania o Tailandia.

Como la crisis mundial del imperialismo se agudizará inevitablemente y los imperialistas están forzados a descargar el peso de esta crisis sobre la clase obrera y las demás masas oprimidas, es de esperar que estallen muchos más movimientos de este tipo por la democracia y la justicia social en las diferentes partes del mundo, los cuales muchas veces se desarrollan hacia movimientos por el derrocamiento de los sectores dominantes y gobiernos antipopulares. Esta situación desafía a la ICOR a asumir un papel activo en el desarrollo de movimientos de solidaridad para su apoyo, y fortalecer la lucha de clases en el propio país. La ICOR debe jugar un papel particularmente activo en tales movimientos proporcionándoles apoyo material y moral.

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