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El papel de Stalin y Trotski durante la Revolución de Octubre

Partido Marxista-Leninista de Alemania MLPD, Dieter Klauth, MLPD Rote Fahne, Equipo de redacción especializado en historia, Contribución Nº A10 a la „discusión internacional en Internet sobre el significado de 100 años de Revolución de Octubre“, 28 de agosto de 2017

 

La evaluación del papel de Stalin durante y para la Revolución de Octubre tiene una gran importancia para el movimiento internacional y sigue siendo de actualidad.

 

Debido a su destierro al círculo polar desde 1913 Stalin había sido excluido de su trabajo partidario recién la revolución democrático-burguesa de febrero en 1917 le dio su libertad. Contrariamente a algunas exageraciones que después fueron difundidas de sus alrededores, él mismo constató en 1926: "Por último, recuerdo el año 1917, cuando, por mandato del Partido, después de rodar por cárceles y deportaciones, fui enviado a Leningrado. Allí entre los obreros rusos, en contacto directo con el gran maestro de los proletarios de todos los países, con el camarada Lenin, en la tormenta de los grandiosos choques entre el proletariado y la burguesía, en medio de la guerra imperialista, aprendí por primera vez a comprender lo que significaba ser uno de los dirigentes del gran Partido de la clase obrera. … Allí, en Rusia, bajo la dirección de Lenin, pasé a ser uno de los maestros de la revolución." (Stalin, Contestación a los obreros de los talleres ferroviarios, en Obras, Ediciones Vanguardia Obrera, Madrid, 1984, tomo VIII, pág. 187). En su actividad revolucionaria comenzada en 1898, Stalin, además de su papel como incansable organizador de luchas obreras antes de 1917, había dirigido una discusión ideológico-política en dos terrenos que fueron de suma importancia para el éxito que tuvo después la Revolución de Octubre.

 

El problema central de la estrategia y táctica revolucionaria en la Rusia zarista consistía en la solución del problema campesino. Basado en el ejemplo de Lenin, cuyo primer trabajo teórico se ocupó con el desarrollo de la agricultura, Stalin asumió ya tempranamente esta materia. Él se dirigió contra las ideas ilusorias del partido de los socialrevolucionarios que querían desarrollar un "socialismo" desde la aldea, mediante la distribución de tierras , sin querer poner en cuestión el modo de producción capitalista. Él destacó la importancia de los campesinos como aliados principales en contra de las ideas oportunistas de los mencheviques, que le atribuyeron a la burguesía el papel dirigente en la lucha contra el zarismo. Sin satisfacer las demandas de tierra de los campesinos mediante la expropiación revolucionaria de los latifundistas, la Revolución de Octubre no se hubiera podido realizar. En este contexto estaba claro que la creación de millones de fincas individuales primeramente no podía significar un modo de producción socialista – pero que la agricultura estaba bajo la dirección política del proletariado, bajo la dictadura democrática de los obreros y campesinos. En 1906 Stalin acentuó: "Cualquier problema debe ser planteado dialécticamente, es decir, nunca debemos olvidar que todo cambia, que todo tiene su tiempo y su lugar, y, por lo tanto, debemos plantear los problemas también de acuerdo con las condiciones concretas. Esta es la primera condición para resolver la cuestión agraria." (Stalin, En torno a la cuestión agraria, en Obras, tomo I, pág. 238). Trotski en cambio proclamó en 1917 de manera unilateral "Sin zar, por un gobierno obrero". Él consideró la dictadura del proletariado como algo en contra de los campesinos, lo que fue rechazado por Lenin y Stalin.

La segunda clave para la realización exitosa de la Revolución de Octubre fue la correcta solución de la cuestión nacional. Para este propósito Stalin en 1913 libró con su trabajo fundamental El marxismo y la cuestión nacional importantes batallas ideológicas preliminares para los bolcheviques. En marzo de 1917 él propuso sobre esta base un "plan positivo": "La base social de esta opresión [la opresión nacional], la fuerza que la anima es la caduca aristocracia agraria. … Barrer de la escena política a la aristocracia feudal, arrancarle el Poder, es, precisamente, poner fin a la opresión nacional, crear las condiciones reales necesarias para la libertad de las nacionalidades. … Por ello es necesario proclamar: 1) la autonomía política (¡no la federación!) de las regiones que constituyen territorios económicos integrales y poseen un modo de vida específico y una composición nacional específica, con el derecho de tramitar los «asuntos» y de ejercer la «enseñanza» en su propio idioma; 2) el derecho a la autodeterminación para las naciones que por una u otra causa no puedan permanecer en el marco de la unidad estatal." (Stalin, Sobre la abolición de las restricciones nacionales, en Obras, tomo III, págs. 17, 18 y 20-21). Después de la revolución Stalin, como consecuencia lógica, se volvió comisario (= ministro) para los asuntos de las nacionalidades.

En la estrategia y táctica para organizar la transición de la revolución democrático-burguesa a la revolución socialista los bolcheviques a comienzos de 1917 tuvieron durante un breve tiempo inseguridades que después del regreso de Lenin del exilio fueron superadas con sus Tésis de abril. Stalin constató de manera autocrítica: "El Partido … marchaba a tientas hacia esa nueva orientación. Adoptó la política de presión de los Soviets sobre el Gobierno Provisional en el problema de la paz y no se decidió a pasar de golpe … a la nueva consigna del Poder de los Soviets. … Esa posición errónea la compartía yo entonces con otros camaradas del Partido y no la abandoné del todo hasta mediados de abril, cuando me solidaricé con las tesis de Lenin." (Stalin, ¿Troskismo o Leninismo?, en Obras, tomo VI, págs. 349-350).

En el congreso del partido organizado a continuación en mayo, Stalin fue elegido nuevamente en el Comité Central tras un largo tiempo de destierro y trabajó en el Buro Político como compañero de armas más cercano de Lenin. Cuando después de la fracasada insurrección de julio los bolcheviques fueron llevados nuevamente a la clandestinidad y Lenin tuvo que salir del país, él tomó la dirección operativa del partido. El golpe militar de Kornilov en agosto de 1917 agudizó la situación. En los recuerdos de Stanislav Pestkovski, publicados en 1922, se lee al respecto: "Durante los días del asunto de Kornilov encontré a menudo a Stalin en el Instituto Smolny … Aquí me di cuenta de que el principal trabajo en la preparación de la Revolución de Octubre fue realizado por tres miembros del Comité Central, Stalin, Sverdlov y Dzerzhinski. El comité de Petrogrado y la organización militar trabajaron bajo su dirección. Fue Stalin al que se le confió exclusivamente la dirección del aspecto político de los preparativos. También él fue director del órgano del partido … no se realizó ninguna conferencia del partido, ninguna conversación con motivo organizativo de un asunto importante sin que hablara Stalin. Por eso los miembros activos del partido le conocían muy bien."1 Sin embargo, Stalin era poco conocido en la opinión pública – esto llevó a que observadores externos, como por ejemplo John Reed en su libro 10 días que estremecieron al mundo, no tenían idea del verdadero papel de Stalin y en lugar de eso destacaron a Trotski que recién durante el 6o congreso del partido en agosto de 1917 había sido admitido en el partido a propuesta de Stalin. Justamente allá se rechazó también una moción inspirada por Trotski con el contenido de que solamente se podía iniciar la toma del poder si la revolución fuera exitosa en Europa Occidental. Cuando Trotski después intentó de destacarse a si mismo como el verdadero líder de la Revolución de Octubre, Stalin constató lapidariamente: "Veamos ahora la leyenda sobre el papel particular de Trotski en la insurrección de Octubre. Los trotskistas propalan insistentemente rumores de que Trotski fue el inspirador y el único dirigente de la insurrección de Octubre. … Estoy lejos de negar el papel, indudablemente importante, desempeñado por Trotski en la insurrección. Pero debo decir que Trotski no desempeñó, ni podía desempeñar, ningún papel particular en la insurrección de Octubre, y que, siendo presidente del Soviet de Petrogrado, le limitaba a cumplir la voluntad de las correspondientes instancias del Partido, que dirigían cada uno de sus pasos." (Stalin, ¿Troskismo o Leninismo?, en Obras, tomo IV, págs. 343-344). La verdad es que al comité que fue elegido para la dirección directa de la insurrección, pertenecieron cinco personas: Sverdlov, Dzerzhinski, Búbnov, Uritski y Stalin y Trotski recibió de él las instrucciones.

 

Dieter Klauth, MLPD Rote Fahne, Equipo de redacción especializado en historia.

1Citado en: I. Don Levine, Stalin. Der Mann von Stahl (Stalin. El hombre de acero), Hellerau, 1931, pág. 106).

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