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La Revolución de Octubre vive – Conclusiones para la lucha de clases revolucionaria hoy día

Ponencia introductoria para el Seminario Internacional "100 años de Revolución de Octubre" al bloque temático 6, Jose Maria Sison, Presidente Partido Comunista de Filipinas, Presidente Conferencia Internacional de Partidos y organizaciones marxistas-leninistas (CIPOML) 29 de octubre de 2017


Queridos camaradas:

Primeramente, quisiera agradecer al camarada Stefan Engel, a la Coordinación Internacional de Partidos y Organizaciones Revolucionarios (ICOR) y a la Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxistas-Leninistas (CIPOML) por la invitación para hablar sobre el punto 6 de este Seminario Internacional teórico con motivo del Centenario de la Gran Revolución Socialista de Octubre, "La Revolución de Octubre vive. Conclusiones para la lucha de clases revolucionaria hoy en día".

Esta posibilidad de tener un intercambio de ideas y de opinión con los camaradas de la ICOR y de la 12a CIPOML es para mi una alegría y un honor. Les traigo los saludos muy cordiales y solidarios de la ILPS (Liga Internacional de los Pueblos en Lucha) que ha realizado conferencias de estudio y otras actividades para celebrar el centenario de la Revolución de Octubre.

Propongo sacar conclusiones del desarrollo de las fuerzas subjetivas de la revolución, antes, durante y después de la Revolución de Octubre. Quisiera centrarme en cómo Lenin y sus sucesores leales construyeron el partido bolchevique ideológica, política y organizadamente. El objetivo de las conclusiones es, determinar las enseñanzas, para aprender del ejemplo de los bolcheviques, y las tareas actuales en la lucha de clases revolucionaria.

 

Parte I: Conclusiones del desarrollo de las fuerzas subjetivas en la Revolución de Octubre

 

1. Construcción ideológica

Antes de que Lenin cumpliera 20 años de edad él había leído y estudiado a fondo el Manifiesto Comunista y El Capital, lo que le educó en la aplicación de la dialéctica materialista en la lucha de clases entre la burguesía y el proletariado y también en la crítica a la economía política capitalista. Cuando él leyó las obras del precursor marxista Gueorgui Plejánov, Lenin coincidía con él en que Rusia se encontraba en camino del feudalismo al capitalismo y que el proletariado seguiría impulsando este desarrollo hacia la revolución proletaria y el socialismo. Esta concepción rechazó la del movimiento agrario-socialista de los populistas (Naródniki) quienes habían asumido que el campesinado podía construir el socialismo con la ayuda de las comunas campesinas. Pero, Lenin reconoció la importancia del papel revolucionario del campesinado en alianza con el proletariado.

Cuando Lenin publicó su obra Materialismo y empiriocriticismo en 1909 estaba claro, que él había superado a Plejánov en lo que se refiere a la comprensión de la filosofía marxista materialista. Éste no podía comprender la importancia de la práctica social como primordial frente a la experiencia personal. Lenin se enfrentó a la filosofía de un "tercero partido" de los subjetivistas burgueses, en particular con la filosofía de Hume y del obispo Berkeley, quienes vieron la realidad sólo como una construcción de la percepción sensorial. Extraordinariamente importante es su conocimiento de la unidad de los contrarios como ley más fundamental de la dialéctica materialista. Esto se demuestra consecuentemente en los documentos de análisis de Marx y del mismo Lenin.

La primera obra importante de Lenin El desarrollo del capitalismo en Rusia (1899), muestra su amplio y profundo conocimiento de la economía y sociedad rusa; sentó las bases para comprender el papel de Rusia en el contexto internacional del imperialismo moderno. El imperialismo ruso tenía un carácter militar-feudal, pero también tuvo ya enclaves industriales, regiones que eran comparables con las de las ciudades de Europa Occidental y cuya acumulación de capital provenía de las nacionalidades oprimidas en un mar del feudalismo.

Lenin tenía un claro entendimiento de Rusia como el eslabón más débil entre los países imperialistas y como un país inmenso que está sometido a la ley del desarrollo desigual: por un lado como opresor y explotador de las masas obreras y campesinas, por otro lado un país acosado por potencias imperialistas más fuertes. Lenin pudo conducir la Revolución de Octubre a la victoria porque él entendía bien la naturaleza y las leyes de desarrollo del imperialismo; en 1916 las explicó en su libro El imperialismo, fase superior del capitalismo de manera más completa y más profunda que los anteriores críticos de este desarrollo, tal como John A. Hobson (Imperialismo, 1902) y Rudolf Hilferding (El capital financiero, 1910).

Lo más importante fue la lucha de Lenin en 1912 contra la noción del ultraimperialismo de Kautsky. Esta noción se basa en que las potencias imperialistas invierten en el extranjero, desarrollan a los países menos desarrollados y llevan adelante el crecimiento de la industria y del proletariado en línea uniforme. Esta concepción allanó el camino para el socialchovinismo y el apoyo de los presupuestos de guerra en la víspera de la Primera Guerra Mundial. Lenin refutó a Kautsky y a la Segunda Internacional acentuando la ley del desarrollo desigual, la lucha de los imperialistas por el nuevo reparto del mundo y el crecimiento a saltos de las inversiones que conducen a las crisis y a las guerras. Consecuentemente él caracterizó al imperialismo como marcado por crisis, decadente, agonizante y agresivo. Después de que Lenin había conducido la Revolución de Octubre a la victoria, él combatió a Kautsky en 1918 además con su libro La revolución proletaria y el renegado Kautsky.

 

2. Construcción política

En su importante obra Dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática (1905) Lenin planteó la línea general de la revolución por la que los bolcheviques pudieron despertar, organizar y movilizar a las amplias masas populares contra el zarismo y la burguesía. Él continuó desarrollando la enseñanza de Marx de que la lucha por la democracia debe ser ganada antes de la lucha por el socialismo. Convocó a una alianza básica democrática de los obreros y campesinos en fuerte contraste con la línea sin perspectiva en la revolución de 1905, que prematuramente exigía todo el poder a los soviets obreros.

Bajo la dirección de Lenin los bolcheviques mantuvieron su solidez como partido revolucionario proletario, pero también reconocieron la importancia y necesidad de una alianza con otras fuerzas políticas, para derrocar al zarismo en la Revolución de Febrero. En la preparación de la Revolución de Octubre Lenin prestó atención a desarrollar la dirección en todos sus aspectos sobre los soviets de los obreros, campesinos y soldados. Aseguró que el poder pasara a las manos de los soviets después del derrocamiento del gobierno provisional de Kerenski. Ya en 1914 él escribió el artículo El derecho de las naciones a la autodeterminación, para socavar los fundamentos militar-feudales del imperialismo ruso.

Del estudio de Carlos Marx sobre la Comuna de París en 1871 Lenin sacó la conclusión más importante de que se tenía que destruir el aparato burocrático y militar del Estado burgués para que prevalezca la dictadura del proletariado y la revolución proletaria. En 1917 escribió y publicó el Estado y la revolución mientras que él estaba muy ocupado con los problemas prácticos de la revolución proletaria. La estrategia y táctica para derrotar al enemigo y triunfar con la revolución tiene que coincidir con y ser apropiada para la historia y las condiciones del país imperialista donde el proletariado dirige y lleva a cabo la revolución armada. La guerra imperialista, sus terribles consecuencias para los soldados rusos, así como el trabajo revolucionario de los bolcheviques entre los soldados generaron las condiciones para el derrocamiento del dominio zarista en febrero de 1917 y luego del gobierno burgués dirigido por Kerenski en octubre de 1917 mediante las insurrecciones en las ciudades.

Pero, las luchas se extendieron hasta 1920 de las ciudades a las zonas rurales debido a los considerables remanentes del ejército reaccionario y de las fuerzas de intervención armadas de los imperialistas occidentales. Los bolcheviques se volvieron bien preparados para la lucha en las zonas rurales, porque habían conquistado una dirección universal en los soviets de los obreros, campesinos y soldados, habían construido un formidable Ejército Rojo y tenían el control sobre los centros y las líneas logísticas y caminos de comunicación. La exitosa estrategia y táctica empleada por los bolcheviques en las insurrecciones en las ciudades y en la dirección flexible de la guerra en el campo se convirtió en una rica fuente de enseñanzas e inspiración para los revolucionarios proletarios en todo el mundo en el marco de la Tercera Internacional.

Lenin y los bolcheviques se concentraron en 1917 en llevar la Revolución de Octubre a la victoria y a continuación se concentraron en las tareas de construir el poder soviético: reorganizar el Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia para convertirse en el Partido Comunista de toda Rusia en 1918, derrotar el Ejército Blanco en la Guerra Civil y las potencias intervencionistas extranjeras hasta 1920, fundar la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas en 1922, reconstruir la economía y fortalecer el poder de los soviets mediante la Nueva Política Económica. Pero, incluso en 1919 en medio de la guerra civil Lenin inmediatamente le prestó atención a la fundación de la Tercera Internacional en Moscú, para llevar adelante la revolución proletaria mundial y además para mostrar la diferencia entre los comunistas y los oportunistas y revisionistas en la Segunda Internacional, que se había disuelto en 1916.

 

3. Construcción de la organización

En ¿Qué hacer? (1902) Lenin le dio una gran importancia al periódico del partido Iskra como propagandista y organizador del partido. De hecho, para ganar a nuevos miembros, el partido debe consolidar la existente base de miembros, siempre movilizar a ellos con el correcto punto de vista revolucionario sobre cuestiones esenciales, debe saber cuantos miembros compran y leen el periódico y cuantos miembros y personas no organizadas al partido hacen suyas las convocatorias paras las movilizaciones de masas.

En su debate con Mártov sobre cuestiones de organización Lenin contradijo la opinión de que el partido tenía que constituirse desde los sindicatos. Él acentuó, que si el partido surgiera exclusivamente de los confines estrechos del sindicalismo, el partido sería algo como un partido obrero burgués. Él exigió revolucionarios profesionales proletarios y abogó por una afiliación individual al partido sobre la base de los principios de la reeducación proletario-revolucionaria, la activa participación en la vida partidaria, el trabajo combativo entre las masas y el centralismo democrático que propicie la libertad y la disciplina. Los cuadros y miembros del partido deben mirar a toda la sociedad desde la posición de la clase obrera, deben convertirse en partidarios de esta clase y reeducarse continuamente como revolucionarios proletarios.

Ya que la revolución es una tarea de las masas, el partido tiene que estar en la dirección y en el núcleo de los sindicatos, de las asociaciones campesinas y de otras organizaciones de masas. Éstas tienen que estar bajo la dirección de divisiones y cuadros competentes del partido. Y en el seno de las organizaciones de masas, en su núcleo, tiene que haber fracciones, grupos o células del partido. Las masas organizadas por el partido son una fuente de nuevos miembros del partido y pueden formar el núcleo duro de las masas espontáneas que se levantan durante situaciones y crisis revolucionarias.

Dando la debida importancia a su tarea revolucionaria esencial que consiste en tomar el poder, el partido tiene que pensar de cómo destruirá el aparato militar y burocrático del Estado reaccionario. Los bolcheviques enviaron cuadros al ejército zarista para organizar allí células revolucionarias, y también participaron en el parlamento. Hasta que se realizaran las revoluciones de 1917, los soviets de soldados eran ya una esencial fuerza revolucionaria. De las masas obreras y campesinas que estaban organizadas como Guardias Rojas creció y se agrandó el Ejército Rojo, y los soviets aportaron tropas y equipos, para ganar la guerra civil y para la resistencia contra las fuerzas intervencionistas extranjeras.

Según las circunstancias los partidos revolucionarios del proletariado también tienen que construir organizaciones de masas de distintas clases y sectores de la sociedad: organizaciones de autodefensa, el Ejército Rojo o Ejército Popular, órganos del poder político, alianzas en el seno de la clase y más allá de las clases, la unidad internacional de los partidos comunistas y obreros y la solidaridad internacional de los pueblos. Aprendiendo de la Revolución de Octubre y de las luchas revolucionarias subsiguientes, reconocemos cuáles son las fuerzas subjetivas de la revolución que hay que organizar para seguir adelante y ganar la victoria. Si nosotros dirigimos la lucha de clases revolucionaria, podemos ampliar y consolidar estas fuerzas, fortalecerlas por etapas y así mirar hacia un futuro fundamentalmente mejor y más brillante en el socialismo.

 

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