¡SOLIDARIDAD TOTAL CON VENEZUELA!
La agresión imperialista de los EEUU contra Venezuela no es nada nuevo, lleva veintiséis años, desde 1999, cuando fue elegido Hugo Chávez como presidente de la República Bolivariana de Venezuela. Esto sucede porque desde entonces es un país que no acepta doblar la rodilla al imperialismo yanqui. Además, este país suramericano posee las reservas probadas de petróleo más grandes del mundo, según la OPEP 303.000 millones de barriles (2024), posee importantes recursos en oro, el potencial minero en la franja del Orinoco es inmenso muy relacionada con la del Esequibo. Se calcula que el valor de los recursos minerales estratégicos incluyendo el coltan y tierras raras serían más de 2 mil millones de dólares. Desde Hugo Chávez Venezuela dejo de ser la “finca de veraneo de los Rockefeller” y pasó a defender sus inmensos recursos, ansiados por la voracidad imperialista y por las mafias fascistas venezolanas.
El gobierno del guerrerista Trump, por intermedio del secretario de Estado, el fascista Marco Rubio, declara que Maduro es el jefe de la organización delincuencial el Tren de Aragua, y esto es usado como pretexto para perseguir inmigrantes venezolanos en los EEUU y enviarlos a los campos de concentración de Salvador y Guantánamo, y que, en acuerdos bilaterales, Venezuela logró recuperar los connacionales detenidos. Es parte de la política imperialista de tachar a sus enemigos de narcotraficantes y terroristas para justificar su intervención directa.
En agosto del año pasado, con patrañas postelectorales en Venezuela, el gobierno de los Estados Unidos quiso pescar en río revuelto, no solo al desconocer, como se esperaba, el voto popular y el triunfo obtenido en buena lid por Nicolás Maduro, sino también impulsando a los partidos de la ultraderecha, para que se lanzaran a las calles a crear situaciones de dificultades para el pueblo venezolano.
La doble moral del imperialismo molesta hasta sus propios aliados, toda vez que calla o apoya las barbaries cometidas por presidentes o sectores fieles a él. Así se le encuentra en Chile en 1973, no solo apoyando, sino orquestando el golpe de Estado contra Salvador Allende, elegido democráticamente por el pueblo; en febrero del 2004 le correspondió a Haití, cuando un comando de Fuerzas Especiales estadounidenses secuestra a Jean Bertrand Aristide y lo obligan a renunciar de la presidencia, para luego hablarle a la opinión pública de una renuncia voluntaria.
Lo mismo en Honduras, en 2009, con Manuel Zelaya, con un golpe de Estado planeado en Miami; en 2010 las garras del imperio llegan a Ecuador, cuando por varias horas se secuestra al presidente Rafael Correas; en 2019, en Bolivia, Evo Morales es destituido por un alegado fraude que nunca se pudo comprobar; en 2022 se llevan a Pedro Castillo, en Perú; y ni hablar de los intentos de golpes de Estados, las instigas, las provocaciones, las amenazas, los bloqueos y el terror permanente.
La escalada militar del ejército de los EE UU en el Caribe para enfrentar a los carteles del narcotráfico, según dice el Departamento de Estado de los EEUU, es algo en realidad absurdo, lo mismo que mostrar en los medios de comunicación el bombardeo de una embarcación con supuestos “terroristas del tren de Aragua y cargado de droga” todo un acto inexistente para asustar, presionar y advertir a otros gobiernos, como al mexicano que no se deja intimidar ni confundir con supuestas invasiones.
Esto es, sin embargo, muy peligroso, pues no son solo acciones relacionadas con Venezuela, se trataría de un plan del gobierno fascista genocida norteamericano en control del departamento de estado de los EEUU, con Marco Rubio a la cabeza, para desestabilizar toda la región, como parte de las cada día más agravadas disputas interimperialistas.
Resulta que es el propio imperialismo yanqui quien determina quiénes son buenos y quiénes son malos; quiénes son terroristas y quiénes no lo son; cuáles regímenes son democráticos y cuáles, dictatoriales; en fin, contra quiénes se deben enfilar los cañones y a quiénes hay “proteger”.
Sin embargo, Benjamín Netanyahu, comprobado criminal, responsable de provocar la muerte a más de 70 mil personas, destruir escuelas, hospitales, campos deportivos, edificaciones; calificado como dictador por el propio pueblo de Israel, un hombre con ideología genocida, completamente deshumanizado, no solo goza del apoyo político de los Estados Unidos, sino que un elevado porcentaje de su presupuesto anual está dirigido a este genocida para arrancar vidas humanas y causar destrucciones materiales.
Por todo lo anterior, rechazamos indignados las amenazas del imperialismo norteamericano de invasión a Venezuela. Extendemos nuestro apoyo irrestricto al pueblo venezolano ante estas amenazas. Exigimos el respeto a su gobierno democráticamente electo.
¡FUERA YANQUIS DE AMÉRICA LATINA!
¡YANQUIS GO HOME!
¡VIVA LA UNIDAD Y LA LUCHA DE LOS PUEBLOS DE NUESTRA AMÉRICA!
¡CONTRA LA GUERRA EN NUESTRO CONTINENTE POR PARTE DEL GOBIERNO DE EEUU!