Contra el imperialismo, la guerra imperialista, la reacción y el fascismo, la explotación, la miseria y la opresión de los proletarios y los pueblos. Por la Revolución Popular Democrática y la revolución proletaria y socialista en todos los países del mundo.
El proletariado mundial celebra el Primero de Mayo en un contexto de creciente peligro de una nueva guerra imperialista mundial, que además podría convertirse en una guerra nuclear.
El imperialismo se hunde en el pantano de la crisis general y todos los intentos por superarla fracasan. Por ello, los principales países imperialistas (EE. UU., UE, Rusia y China) luchan por una nueva división del mundo para controlar las materias primas y los mercados en todos los países.
Cada día, el imperialismo, sus estados, sus gobiernos, sus partidos parlamentarios y sus agentes dentro del movimiento obrero y popular dan pasos concretos hacia esta nueva guerra imperialista mundial.
El imperialismo yanqui en particular, con la presidencia de estilo nazi de Trump, ha elevado e intensificado la marcha hacia la guerra imperialista; ha dado plena cobertura al genocidio del pueblo palestino y ha avanzado en la guerra, en colusión y pugna con el imperialismo ruso, por la partición de Ucrania. Luego, antes con el ataque contra Venezuela y ahora con la guerra de agresión imperialista y sionista contra Irán, apunta a derrocar los gobiernos y establecer nuevos gobiernos títeres, encontrando una feroz resistencia de la nación y el pueblo en Irán y Líbano.
Ha desencadenado la guerra arancelaria para unir las potencias imperialistas europeas y todos los países capitalistas e imperialistas del mundo a sus planes e intereses, encontrando su oposición y diversos acuerdos que alimentan las contradicciones inter-imperialistas.
Mientras tanto, ha desatado una guerra interna contra las masas proletarias, los migrantes, la oposición antifascista y anti-imperialista, bajo la bandera del racismo y la represión, para transformar los Estados Unidos en una dictadura abierta al servicio del gran capital y, a escala global, trabaja para fortalecer y unir a todas las fuerzas reaccionarias, fascistas, nazis, soberanistas y populistas de cada país.
En relación con los países dependientes y oprimidos por el imperialismo, EE. UU. busca unir a su frente a las potencias regionales que operan entre ellos (Turquía, India, Brasil) para forjar la alianza ganadora de la nueva guerra mundial de partición, mientras fomenta y fortalece el chovinismo, el nacionalismo y el fundamentalismo.
El imperialismo yanqui pretende salir de la crisis y la decadencia mediante la guerra, mientras que las demás potencias imperialistas, grandes y pequeñas, buscan defender sus intereses imperialistas específicos.
Todo esto lleva a una situación en la que, en cada país, los estados y gobiernos se preparan para participar en la guerra mediante el rearme, la economía de guerra y la descarga de la crisis y los costos bélicos sobre el proletariado y los pueblos.
Las desigualdades entre ricos y pobres en el mundo aumentan cada vez más, y la pobreza se agrava a medida que se agrava la crisis económica mundial. La carrera por las ganancias de los capitalistas e imperialistas está provocando una catástrofe social y ambiental. Las llamadas "tercera y cuarta revoluciones industriales" no aportan innovaciones para el desarrollo de la humanidad, sino que son herramientas para acumular cada vez más capital a través del capital financiero.
Las guerras imperialistas y reaccionarias generan cientos de miles de refugiados; la pobreza y el desempleo empujan a las poblaciones de las regiones semicoloniales, de los países dependientes oprimidos por el imperialismo, hacia los países capitalistas/imperialistas.
Las clases dominantes de los países capitalistas/imperialistas, así como las de los países oprimidos por el imperialismo, se afanan para mantenerse al poder mediante elecciones que buscan cambiar la apariencia de los gobiernos a su servicio, pero no la esencia del poder. Y, donde existe un abstencionismo masivo, apuntan a gobiernos y regímenes de tipo abiertamente fascista, estados policiales y dictaduras abiertas.
Ante esta situación, los proletarios, las masas populares, los pueblos oprimidos por el imperialismo no tienen otro remedio si no intensificar la lucha, impulsar levantamientos sociales y populares, luchas armadas, lanzar guerras populares y movimientos que derroquen a los gobiernos reaccionarios al servicio del imperialismo y las clases dominantes.
Estos movimientos demuestran, con su fuerza y sus limitaciones, que no hay alternativa al camino de la Revolución: las Nuevas Revoluciones Democráticas, las Revoluciones Socialistas.
El principal instrumento para hacer la revolución es el partido revolucionario. Construir y fortalecer los partidos comunistas, defendiéndolos de los planes de la burguesía para aniquilarlos (especialmente contra los maoístas: Operación Kagar en India, represión en Filipinas, Turquía, etc.), es hoy la tarea principal y la clave para el avance de los movimientos proletarios y populares en todos los países del mundo.
Solo la construcción del Partido Comunista Marxista-Leninista-Maoísta permite el desarrollo del frente unido proletario y popular y la creación del ejército popular y proletario necesario para el derrocamiento de las clases dominantes en cada país y del sistema imperialista a escala mundial.
Los Partidos Comunistas Marxistas-Leninistas-Maoístas deben formarse y desarrollarse en el fugo de la lucha de clases, estrechamente vinculados a las masas, como destacamentos obreros de vanguardia, capaces de liderar la lucha proletaria y popular, la lucha política, en el contexto de los diferentes países, para desarrollar la guerra de clases, la guerra revolucionaria, la guerra popular.
Partidos Comunistas Marxistas-Leninistas-Maoístas capaces de analizar los errores y las derrotas de los partidos del movimiento comunista, tanto del pasado como del presente; capaces de guiar la experiencia directa de los proletarios, de las masas y de los movimientos de lucha.
Los partidos comunistas comprometidos con la guerra popular y todos los partidos y organizaciones que trabajan por ella y por la revolución deben desempeñar un papel de vanguardia, en lucha constante contra el revisionismo y el "izquierdismo", para la construcción de la organización comunista internacional, una organización internacional unificada, bajo la bandera del marxismo-leninismo-maoísmo, que lidere al proletariado y a las masas populares en los países capitalistas, imperialistas y oprimidos por el imperialismo en la lucha revolucionaria para el socialismo.
Para ello, es necesario crear hoy un Foro Comunista Internacional unitario, capaz de ayudar a dirigir el proletariado en lucha en los países capitalistas, imperialistas y oprimidos por el imperialismo, movilizando todas las fuerzas anti-imperialistas, los movimientos de liberación nacional y los sectores más avanzados de los movimientos contra la guerra, el fascismo, la reacción y la represión, los genocidios y la devastación territorial y ambiental.
Esta es hoy la etapa necesaria para avanzar en la reconstrucción del Movimiento Comunista Internacional y una nueva Internacional Comunista.
El mundo asiste al choque epocal entre la guerra imperialista y la revolución por la liberación de los proletarios y los pueblos.
Las enseñanzas y consignas de Lenin y Mao son inequívocas.
Lenin
“Transformar la guerra imperialista en una guerra civil”.
“El imperialismo es el amanecer de la revolución mundial del proletariado”.
“Existe un único tipo de internacionalismo auténtico: trabajar incondicionalmente por el desarrollo del movimiento revolucionario y la lucha revolucionaria en el propio país, apoyando (con propaganda, solidaridad y ayuda material) esta lucha, esta y solo esta línea, en todos los países sin excepción”.
Mao
“La historia demuestra que las guerras se dividen en dos categorías: guerras justas y guerras injustas. Todas las guerras progresistas son justas, y todas las guerras que impiden el progreso son injustas. Los comunistas nos oponemos a todas las guerras injustas que impiden el progreso. Los comunistas no solo no nos oponemos a las guerras justas, sino que participamos activamente en ellas. La Primera Guerra Mundial es un ejemplo de guerra injusta: ambos bandos lucharon por intereses imperialistas, y por eso los comunistas de todo el mundo se opusieron resueltamente a ella. La forma de oponerse a una guerra es hacer todo lo posible para prevenirla antes de que estalle, pero una vez que ha estallado, hay que combatirla con la guerra, combatir la guerra injusta con la guerra justa, siempre cuando sea posible.
firmas hasta ahora
Partido Comunista (Maoísta) de Afganistán (CMPA)
Partido Comunista de Turquía- Marxista-Leninista (TKP-ML)
Unión Obrera Comunista (MLM) de Colombia
Comité Comunista Maoísta del Brasil
Partido Comunista Maoísta– Italia
Partido Proletario Purbo Bangla (PBSP, Bangladesh)
Via Roja de Iran (Maoist group)
Partido Comunista Revolucionario del Nepal
Grupo Yunshuinu - China
Partido Alkhadines - Tunisia
Unidad Comunista - Francia
Partido Marxista- Leninista Italiano
Partido Comunista del Nepal (Bolscevico)
Organisacion des obreros (marxista-leninista-maoista, principalmente maoista) de Afghanistan
Partido Comunista del Switzerland
Comunist Detachement Flag Sud/Korea
Gongge News Redaction (Cina)- workers'revolutionary newspaper